Confieso que pienso.
Confieso que quize empezar a escribir con la palabra confiezo. Admito que he admitido cosas inadmitibles a mi juicio. Y mi juicio con respecto a los hechos que pasan alrededor mio es indiferente en relacion al juicio que aplico a los hechos que me pasan a mi. Siento que es necesario declarar, como es necesario declarar que siento. Y apuesto que estos pensamientos no solo circulan por mi mente sino que por la mayoria de las cabezas del mundo como un virus letal que te hace meditar sobre lo que has hecho en tu vida, y empezar tu primer parrafo sacado del cerebro con la palabra Confieso.
No pretendo que esto suene como un discurso donde gana el que mas por las ramas se vaya como la mayoria de los discursos hoy en dia, por que mal que mal, los discursos han sido hechos para matar tiempo y hacer dormir a aquellos viejos que no se pueden dormir con canciones de cuna sino que solo cierran los ojos con discursos largos.
Solo pretendo sacar las palabras de mi mente, bloquear mi boca para no hablarlas, y de alguna forma extraña que solo el cerebro humano puede hacer, que mis manos pronuncien letra por letra lo que quiero decir. Hasta ahora quizas se entienda poco, y piense que no se que estaba pensando al empezar a escribir, o hablar con las manos, con la palabra Confiezo. Y es que mi mente es un laberinto de palabras, una ruleta donde nunca se lo que voy a sacar, donde solo puedo esperar que salga la idea correcta, la palabra romantica, la frase. Aquella frase que hace falta leer dos veces para entender. Y despues de un tiempo, un conjunto de ellas forman un texto que quizas dos veces leer no sea correcto. Y por ultimo, una frase diciendo que el texto termina.
No pretendo que esto suene como un discurso donde gana el que mas por las ramas se vaya como la mayoria de los discursos hoy en dia, por que mal que mal, los discursos han sido hechos para matar tiempo y hacer dormir a aquellos viejos que no se pueden dormir con canciones de cuna sino que solo cierran los ojos con discursos largos.
Solo pretendo sacar las palabras de mi mente, bloquear mi boca para no hablarlas, y de alguna forma extraña que solo el cerebro humano puede hacer, que mis manos pronuncien letra por letra lo que quiero decir. Hasta ahora quizas se entienda poco, y piense que no se que estaba pensando al empezar a escribir, o hablar con las manos, con la palabra Confiezo. Y es que mi mente es un laberinto de palabras, una ruleta donde nunca se lo que voy a sacar, donde solo puedo esperar que salga la idea correcta, la palabra romantica, la frase. Aquella frase que hace falta leer dos veces para entender. Y despues de un tiempo, un conjunto de ellas forman un texto que quizas dos veces leer no sea correcto. Y por ultimo, una frase diciendo que el texto termina.



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